EJERCICIO 3. SENTIR

Espero que ustedes queridos amigos ya han practicado los dos primeros ejercicios del sabio hindú Rimpoche, aquí va el tercer ejercicio, y así seguimos respectivamente, un ejercicio por semana. Así comienza:

En general, todos tendemos a cultivar las sensaciones agradables tanto físicas como emocionales y a huir de las negativas. Realizando este ejercicio repetidamente, aprenderemos a
despreocuparnos del dolor.


EL EJERCICIO

1. Establecer la situación

Sentado con la espina dorsal derecha, o tumbado boca arriba en una posición simétrica, sienta el cuerpo el cuerpo en contacto con el asiento o el suelo. Trate de distinguir todos los puntos de contacto, notando donde hay mayor presión. Observe también que la presión puede variar ligeramente con el movimiento de la inspiración y la espiración. Una vez el cuerpo esté inmóvil-excepto por el movimiento sutil de la respiración normal-examine las sensaciones más detalladamente.

2. Sentir las sensaciones del cuerpo más detalladamente

Comenzando por el dedo gordo de ambos pies, perciba cualquier sensación, simplemente sea consciente de ello y pase al siguiente par de dedos, notando el derecho y el izquierdo a la vez.

Moviendo la mente de modo uniforme, recorra los pies apreciando cualquier pequeña diferencia en las sensaciones: frío, calor, pesadez, hormigueo, embotamiento, palpitaciones, flotación, etc. Se trata únicamente de percibir las sensaciones, no de ponerse a contar historias acerca de ellas.

Continúe recorriendo mentalmente las piernas hasta las caderas y luego pase a los dedos de las manos y suba por los brazos hasta los hombros. Después, traslade la atención a la base de la columna vertebral y pase de una vértebra a otra, observando las sensaciones a cada nivel, tanto en la columna como en el resto del torso. Aprecie todas las sensaciones relacionadas con los órganos internos y el movimiento de la respiración. Sienta simplemente, procurando no clasificar ni analizar.

Al llegar al cuello y la garganta, ascienda percibiendo tanto en la parte externa como la interna hasta llegar a la boca. Viaje conscientemente por las diferentes zonas de la cara y la cabeza; por dentro y por fuera, hasta la parte superior central de la cabeza; deje descansar allí su atención.

Invierta entonces el flujo de atención, moviendo la mente algo más deprisa. Imagine el cuerpo hueco y lleno de agua. Quite el tapón en los pies y deje salir el agua. Siga la línea de nivel del agua que desciende desde la cabeza hasta los pies, percibiendo la gama de sensaciones en cada nivel en lugar de considerar el cuerpo parte por parte. Al llegar de nuevo a los dedos de los pies, traslade la atención al movimiento de la respiración en la totalidad del cuerpo; obsérvelo de manera relajada, sin enfocar la atención en ningún lugar en particular durante el resto de la sesión. Al finalizar, estire muy bien el cuerpo.

Es importante invertir el flujo de atención en sentido descendente una vez se haya llegado a la cabeza. Algunas personas encuentran más agradable y relajante mover la atención de la cabeza a los pies.

Hay que realizar este ejercicio una hora diaria aproximadamente, durante una semana y volver a él cuando sea necesario relajarse.


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