Como se Comporta un Verdadero Seductor?

Por: Svetlana Peskova, Msc.
Por los motivos del libro “Psicología de la seducción” de Alejandra Vallejo-Nágera

No han notado, amigos, que al compartir con una persona nueva en la primera cita, nos ocupamos de lo que sentimos nosotros y nos olvidamos de fijarnos y analizar las reacciones de la parte opuesta?

Alejandra Vallejo-Nágera es una reconocida especialista en psicología aplicada al mundo de la comunicación. A continuación revisemos su último libro llamado “Psicología de la seducción”.

La autora hace una anatomía de la seducción, porque, según ella, es importante entender los principios y aplicarlos a nuestras vidas. Por qué podemos necesitar hacerlo? Porque, dice la autora, seducir es atraer el apoyo automático de la gente. Al seducir colmamos el pensamiento del otro, laureamos su forma de ser, conseguimos prendar su mente, hipotecamos su imaginación…
Cualquier persona puede aprender a seducir sin importar que sea tímido o reservado. Solo es preciso tener ganas de fascinar, mirar a los demás con las pupilas de un seductor y emular sus pasos.
Como describe Alejandra Vallejo-Nágera, la persona seductora es un estratega que nunca improvisa. Primero observa atentamente a su blanco, prestando extraordinaria atención a
a) sus movimientos,
b) estilo de comunicación y
c) cicatrices psicológicas.
Sabe como mirar, donde mirar y que mirar. Traduce señales, imita gestos y posturas con el fin de generar máxima confianza, entregando absoluta prioridad al otro, emulando sus gestos y posturas con el fin de generar sintonía y confianza. El seductor es un artista de la empatía, abastecedor de las carencias sentimentales, operador del artefacto emocional.
La instrucción indica, que la maniobra tiene que estar medida y la actuación debe ser delicada: en ningún caso el destinatario debe sospechar que está siendo intencionadamente seducido. Más bien debe creerse arrastrado por el magnetismo de compartir el mejor trato humano.
Una vez superado el primer avance, nos instruye la autora, el fascinador pasa a eclipsar la mente de su objetivo, su barrera defensiva más poderosa; se invita a si mismo pronunciando con frecuencia el nombre de su oponente:
a)le mira a los ojos el tiempo justo, sin intimidarlo y con gran interés;
b)le escucha y atiende;
c)le otorga la razón;
d)le cede el poder.

De este modo, laurea al seducido, le invita a creerse importante, inteligente, sensible y divertido; exalta su masculinidad o su feminidad, le expresa su sorpresa ante sus genuinas virtudes que otros no lograron captar. Lo último resulta esencial, ya que casi todos los seres humanos creemos, en lo más íntimo, que somos mejores de lo que otros perciben.

El seductor muestra interés y expresa verbal o gestualmente que está impactado. Así, poco a poco, desmonta la salvaguarda de su blanco; da a entender que no es un enemigo, sino alguien con sensibilidad para sacar lustre a los secretos del alma.
La autora concluye, que una vez impregnado el pensamiento del destinatario, el seductor inicia un nuevo paso: se anuncia como proveedor de placer, salvador de la desnutrición psicológica de su objetivo en cualquiera de sus variantes: autoestima, seguridad, diversión, valentía, necesidad de sentirse útil, de ser escuchado…conduce suavemente al otro, pero sin explicarle adónde va ni la duración del trayecto. Y sobre todo, prorroga la acción; la fantasía de su objetivo se dispara, trabaja, imagina, anticipa, piensa, elige. En cuanto el seductor logra instalar su monarquía en el pensamiento del otro, comienzan los delicados trámites de castigo: alterna momentos de sintonía con otros de frialdad, inyectando en el destinatario el pánico a la pérdida y, con ello, garantizándose su apego psicológico.

La mayoría de los seres humanos estamos tan centrados en nuestras propias necesidades, que pocas veces somos capaces de diagnosticar lo que los demás necesitan de nosotros, lo que pretenden obtener.
Alejandra Vallejo-Nágera nos advierte en su libro, que toda seducción tiene dos caras. Quien pretende convertirse en un as de la fascinación debe saber manejar dos aspectos: por un lado, es necesario conocerse lo mejor posible con el fin de sacar el máximo brillo a sus cualidades positivas; por otro lado estudiar la psicología de los potenciales seducidos, sus carencias y sistemas defensivos. La seducción perfecta se logra con el equilibrio entre ambos. Si añadimos demasiado peso a las hermosuras personales seria como gritar “Mírame, soy un dechado de virtudes y te convengo!”. Un horror que impele a la fuga. Si por el contrario solo atendemos al otro, sin embriagarle con nuestros encantos, lo más probable es que nos utilice en los ratos malos, un poco como terapia, y luego destine sus apasionadas mieles a un contrincante.


4 comments

  1. Nena dice:

    muy interesante especialmente el saber que se debe lograr un equilibrio entre las virtudes propias y el interés hacia el otro…el ser humano es muy cambiante y siempre será el motivo de varios estudios, pero poco se ha dicho sobre la seducción…

  2. Hola Nena,
    te fijaste en lo mas importante del articulo: que no basta ser servicial, hay que saber vender tu perfil para lograr que se interesen por ti de verdad, tampoco podemos exagerar presentandonos como superhombres/mujeres, que dificil, la intuicion aqui es lo que distingue a un buen seductor/a, es el fluir con el momento – en otras palabras, sentir como placentero cualquier tipo de comunicacion con otra persona, nunca verla como un tiempo perdido, en otras palabras…ser autentico y vivir la vida, verdad?!
    saludos cordiales,
    Svetlana

  3. Anónimo dice:

    Holaaa, te felicito por tan buen blog de amor. Se ve que te lo curras !! Te invito a que visites el mio ! Y de paso si kieres podemos intercambiarrr !! poemas de amor

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