Amar Significa Quedarse, Cuando Todas las Células Gritan: "Echa a Correr!!"

Interpretando el trabajo de la autora Dra. Clarissa Pinkola Estés: MUJERES QUE CORREN CON LOS LOBOS

Por: Svetlana Peskova, Msc.

A los lobos se les dan muy bien las relaciones. Cualquiera que haya observado el comportamiento de los lobos se habrá dado cuenta de la profundidad de sus vínculos. Sus parejas suelen ser de por vida. Aunque se registren conflictos y desacuerdos entre los miembros de la pareja, sus fuertes vínculos les permiten superarlos y conocer juntos duros inviernos y hermosas primaveras. Las necesidades de relación de los seres humanos no difieren demasiado de las de los lobos.
Mientras que la vida instintiva de los lobos se caracteriza por la lealtad y unos vínculos duraderos de confianza y afecto, los seres humanos tropiezan a veces con dificultades en sus relaciones personales. A diferencia de los humanos, la vida de los animales se sincroniza mucho con la antigua pauta de la naturaleza: Vida/Muerte/Vida como un ciclo de nacimiento, desarrollo, declive y muerte, seguido siempre de un renacimiento.
El lobo afronta los ciclos de la naturaleza y el destino con buena voluntad e ingenio y con la paciencia necesaria para permanecer unido a la pareja. Sin embargo, para que los seres humanos puedan vivir y entregar su lealtad de esta manera, según las leyendas de los pueblos del Norte, hace falta enfrentar a la Doña Muerte. Dra. Clarissa Pinkola Estes dedico 20 años de su vida reuniendo material de estas leyendas y descifrando la profunda sabiduría que esconden, para poder pasarnos a nosotros su esencia en el libro MUJERES QUE CORREN CON LOBOS.
En los cuentos que ella relata, el amor rara vez es un encuentro entre dos enamorados, es mas bien la unión entre dos seres para participar en el destino como si éste fuera una danza con la vida y la muerte.

…Aquí es una historia de caza acerca del amor:
La acción transcurre en el gélido Norte. Para comprender el relato, hay que tener en cuenta que allí, en uno de los ambientes más inhóspitos y una de las más duras culturas cazadoras del mundo, el amor no significa un coqueteo o una búsqueda con el simple propósito de complacer el ego, sino un vinculo formado por la resistencia. La unión de dos seres se ve en sí misma como una magia angakok, para poder crear este amor duradero, se invita a un tercer participante llamado la Mujer Esqueleto. También se le podría llamar Doña Muerte y, como tal, sería otra figura de la Vida/Muerte/Vida en uno de sus múltiples disfraces. Bajo esta forma, Doña Muerte no es una enfermedad sino una divinidad.
Para crear un amor duradero, ambos amantes tienen que abrazar a la Mujer Esqueleto y aceptar su presencia en la relación. Vamos a mirar a través de las imágenes que surgen del humo de este cuento.

La Mujer Esqueleto

Había hecho algo que su padre no aprobaba, aunque ya nadie recordaba lo que era. Pero su padre la había arrastrado al alcantarillado y la había arrojado al mar. Allí los peces se comieron su carne y le arrancaron los ojos. Mientras yacía bajo la superficie del mar, su esqueleto daba vueltas y más vueltas en medio de las corrientes.
Un día vino un pescador a pescar. El anzuelo del pescador se hundió en el agua y quedó prendido nada menos que en los huesos de la caja torácica de la Mujer Esqueleto. El pescador pensó: He pescado uno muy gordo! ¡Uno de los más gordos! Y comenzó a recoger el hilo. A pesar de su resistencia, todo el cuerpo de la mujer había aflorado a la superficie y estaba colgando del extremo del kayak, prendido por uno de sus largos dientes frontales.
“Ayyy!!” grito el hombre golpeándola con el remo para desengancharla de la proa y remando como un desesperado rumbo a la orilla. Como no se daba cuenta de que la mujer estaba enredada en el sedal, se pegó un susto tremendo al verla de nuevo, pues parecía que ésta se hubiera puesto de puntillas sobre el agua y lo estuviera persiguiendo. El hombre saltó del kayak, se puso la cania de pescar al hombro y se echó a correr; pero el cadáver de la Mujer Esqueleto tan blanco como el coral, lo siguió brincando a su espalda, todavía prendido en el sedal. El hombre corrió sobre las rocas y ella lo siguió. Corrió sobre la tundra helada y ella lo siguió. Al final, el hombre llegó a su casa de hielo, por fin estaba a salvo, si, a salvo gracias a los dioses, estaba… a salvo…por fin.

Pero cuando encendió su lámpara de aceite de ballena, la vio ahí acurrucada en un rincón sobre el suelo de nieve de su casa, con un talón sobre el hombro, una rodilla en el interior de la caja torácica y un pie sobre el codo. Mas tarde el hombre no pudo explicar lo que ocurrió, quizá la luz de la lámpara suavizó las facciones de la mujer o, a lo mejor, fue porque el era un hombre solitario. El caso es que se sintió invadido por una cierta compasión y lentamente alargo sus manos y, hablando con dulzura como hubiera podido hablarle una madre a su hijo, empezó a desengancharla del sedal en el que estaba enredada.
Al terminarlo, el hombre sintió que le entraba el sueño, se deslizo bajo las pieles de dormir y en seguida empezó a soñar. A veces, cuando los seres humanos duermen, se les escapa una lágrima de los ojos y eso fue lo que le ocurrió al hombre.

La Mujer Esqueleto vio el brillo de la lágrima bajo el resplandor del fuego y, de repente, le entro mucha sed. Se acercó al hombre dormido entre un crujir de huesos y acercó la boca a la lagrima. La solitaria lágrima fue como un río y ella bebió, bebió y bebió hasta que consiguió saciar su sed de muchos años.
Después, se puso a cantar “¡Carne, carne, carne, carne!” Y, cuanto más cantaba, tanto más se le llenaba el cuerpo de carne. Pidió cantando que le saliera el cabello y unos buenos ojos y unas rollizas manos y otras cosas mas. Y, cuando terminó, se deslizó a lado del hombre dormido en la cama, piel contra piel y así fue como ambos se despertaron abrazados el uno al otro, enredados el uno en el otro después de pasar la noche juntos, pero ahora de otra manera, de una manera buena y perdurable.

En resumen, no solamente la mujer en este cuento, sino primero el hombre se hizo más humano al chocar con la Muerte, le entro la compasión y esta compasión encendió a la mujer que se encarnizo del sueño del hombre…y nació una nueva vida de dos seres humanos juntos…
El ego corre y corre huyendo de los verdaderos sentimientos hasta que se encuentra con la necesidad de afrontar y encarar el destino, y eso es lo que sucedió. El ego se canso de tanto correr y ya no pudo seguir huyendo más y al hombre le nació la lágrima de la compasión que solo se caracteriza a los humanos. Ya no buscaba únicamente el placer en la vida, simplemente se dejo vivir y sentir, se dio la entrega total en la relación, en que le ayudo el hecho de conocer la Muerte…

La Muerte en la Casa del Amor

La incapacidad de enfrentarse con la Mujer Esqueleto y de desenredarla es el origen del fracaso de muchas relaciones.
El cuento es una metáfora apropiada para el problema del amor moderno, el temor a la naturaleza de la Vida/Muerte/Vida y al aspecto de la Muerte en particular. Nos han enseñado que la muerte siempre va seguida de mas muerte. Pero no es así, la muerte siempre esta incubando nueva vida aunque nuestra existencia haya quedado reducida a los huesos.
Cuando dos personas se aman, hay dos corazones y dos alientos. Cuando se vacía un corazón, se llena el otro. Cuando se agota un aliento, empieza otro.
Este cuento representa una serie de 7 tareas que enseñan a cada alma a amar profunda y satisfactoriamente a otra alma. Estas son las tareas:

1. descubrir a otra persona como una especie de tesoro espiritual, aunque al principio uno no se da cuenta de lo que ha encontrado.
2. a continuación viene la persecución y ocultamiento, un periodo de esperanzas y temores para ambos componentes de la pareja.
3. después viene el desenredo y la comprensión de los aspectos de la Vida/Muerte/Vida que contiene la relación y la aparición de un sentimiento de compasión.
4. la siguiente fase es de la relajación, la confianza y la capacidad de descansar en la presencia del otro.
5. tras lo cual se inicia un periodo de participación de ambos en los sueños futuros y las tristezas pasadas, los cuales marcan el comienzo de curación de las antiguas heridas de amor.
6. después viene el uso del corazón para entonar un cántico a la nueva vida
7. y finalmente la fusión del cuerpo y el alma.

Una parte de todas las mujeres y de todos los hombres niega a saber que en todas las relaciones amorosas la Muerte también tiene que intervenir. Fingimos poder amar sin que mueran nuestras ilusiones acerca del amor, fingimos poder avanzar sin que jamás tengan que morir nuestros vehementes arrebatos de la emoción. Pero en el amor, desde un punto de vista psíquico, todo, absolutamente todo se desmenuza. El ego no lo quisiera, pero así tiene que ser y toda persona dotada de una profunda naturaleza salvaje se muestra inclinada a aceptarlo.
Que es lo que muere? La ilusión, las expectativas, el ansia de tenerlo todo, de querer tan solo lo bello, todo muere. Puesto que el amor siempre da lugar a un descenso a la naturaleza de la Muerte, se comprende por que razón es necesario tanto dominio sobre uno mismo y tanta fuerza espiritual para entregarse a un compromiso. Cuando uno se compromete con el amor, se compromete también con la resurrección de la esencia de la Mujer Esqueleto y de todas sus enseñanzas.
El pescador del cuento tarda en comprender la naturaleza de lo que ha pescado. Es lo que le ocurre a todo el mundo al principio. Si uno es inexperto, no sabe que allí abajo habita la naturaleza de la Muerte. En cuanto el sujeto averigua que es lo que tiene delante, su impulso es intentar rechazarlo. Nos convertimos en unos seres semejantes a los padres mitológicos que arrojan al mar a sus hijas salvajes por la borda del kayak.
Sabemos que a veces las relaciones fallan cuando pasan de la fase de anticipación a la fase de enfrentamiento con lo que hay realmente en el extremo del anzuelo. Ocurre en la relación de una madre con su hijo de dieciocho meses lo mismo que entre los padres y su hijo adolescente, entre los amigos y entre los amantes de toda la vida y los que llevan muy poco tiempo juntos. Una relación iniciada con la mejor voluntad vacila, se agita y a veces se tambalea cuando termina la fase del enamoramiento. Entonces, en lugar de llevar a la práctica una fantasía, empieza en serio el desafío de la relación y uno tiene que echar mano de toda su habilidad y prudencia.
Si los amantes insisten en llevar una vida de forzada alegría, perpetuos placeres y otras formas de nefasta intensidad, si se empeñan en que haya constantes truenos y relámpagos sexuales, o un torrente de cosas agradables y ningún conflicto, arrojaran por el acantilado la naturaleza de la Vida/Muerte/Vida y esta se volverá a ahogar en el mar.
El hecho de excluir de la relación amorosa todos los ciclos de la vida y la muerte da lugar a que la naturaleza de la Mujer Esqueleto sea arrancada de su alojamiento psíquico y se ahogue. Entonces la relación amorosa adopta una forzada expresión de “no nos pongamos tristes, procuremos divertirnos todo lo que podamos” que se esfuerza en mantener a toda costa. El alma de la relación desaparece y se hunde en el agua, inútil y sin sentido.
Siempre se arroja por el acantilado a la Mujer Esqueleto cuando uno o los dos componentes de la pareja no la soportan o no la entienden. La arrojamos por el acantilado cuando no aprendemos bien el uso de los ciclos transformativos: cuando las cosas tienen que morir y ser sustituidas por otras. Si los amantes no pueden soportar estos procesos de la Vida/Muerte/Vida, tampoco se pueden amar el uno al otro mas alla de las aspiraciones hormonales.
Observamos frecuentemente en los amantes un fenómeno de este tipo: dos personas inician una danza para ver si les interesa amarse. De repente, pescan accidentalmente a la Mujer Esqueleto. Algo en la relación empieza a disminuir y resbala hacia la entropía. A menudo se reduce al doloroso placer de la excitación sexual o uno de los dos componentes de la pareja ve la frágil y herida parte oculta del otro o ve al otro como algo que “no es precisamente un trofeo” y es entonces cuando emerge a la superficie la vieja con su calva y sus amarillentos dientes.
Parece espantoso y, sin embargo, es el momento privilegiado en que existe una autentica oportunidad de dar muestras de valentía y conocer el amor. Amar significa permanecer a lado de alguien. Significa salir de un mundo de fantasía y entrar en el mundo en el que es posible el amor duradero, cara a cara, hueso a hueso, un amor hecho de afecto. Amar significa quedarse cuando todas las células gritan: “Echa a correr!!”


One comment

  1. Mariann dice:

    Que hermosa historia, la verdad se asemeja mucho a la vida de una pareja, bueno creo q mi historia de pareja se asemeja mucho a esto, como dejamos que los problemas queden ahi enganchados en el sedal en lugar de desenmaranar todo y volver a empezar ota vez, como dejamos a un lado todo y nos olvidamos de que para que el amor renazca otra vez es necesario la compasion, el carino y el entendimiento mutuo, bello en verdad

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