La última mariposa…


Por: Svetlana Peskova, MSc. Cuadros en las paredes. Parecerían dibujos comunes de niños entre los 5 y 14 años, que dibujan el sol, las flores, los paisajes, las muñecas, princesas, animalitos o soldaditos…y de repente – la frase q congela: “la última mariposa del gueto”…un niño habla de una mariposa que nunca la vio – pero supone que hubo la última, porque no hay mas…o talvez nunca las hubo… Eran total 15 000 niños judíos, que permanecieron en el Ghetto de Terezín entre 1943-1944, y solo 100 de ellos lograron a escapar a las cámaras de gas de Auschwitz, esas fabricas de la muerte… Niños, los frutos de amor humano, el futuro de la humanidad…el mundo no se detuvo aturdido en terror del acontecimiento, mucha gente indiferente siguió haciendo sus vidas, contando chistes, disfrutando comida, amigos, familia… Capaz de que si ellos lo tomaran lo sucedido como el suyo, más cerca a la piel, ya que somos una sola energía humana, ¡¡capaz de que fuera posible reaccionar y oponerse!! La pregunta que nace es: ¿será verdad que lo que sentimos en nuestro pecho hacia el conyugue, nuestra pareja, es amor? Si fuera amor, ¿a caso se pudo haber permitido semejante desgracia en el mundo? ¿No es amor algo más amplio que proteger únicamente a su propia familia? ¿No es verdad que cuando amas, sientes amor por cada partícula en el aire, al aire mismo, no hablar de los seres vivos que te rodean – que están en la misma tierra contigo? ¿El amor no es sensibilidad elevada hacia cualquier injusticia que les pasa a los seres vivos? ¿Un deseo ardiente de participar, ayudar, cumplir y salvar? Cuando se protege únicamente a su propia familia, ¿no será eso un simple ego extendido a “lo mío y los míos”? La palabra PRESENCIA es una palabra que describe con exactitud el despertar del alma, que solo el amor puede provocar. La persona PRESENTE no puede quedarse indiferente, en primer lugar, porque vive en el momento actual y no en una interminable cadena de anhelo de placer y miedo al dolor, que sucede con la mayoría de los humanos. Corremos tras el placer con tanta prisa que olvidamos de notar lo que esta pasando alrededor, de manera ciega y sorda estamos persiguiendo únicamente lo que nos interesa, esclavizados por esa búsqueda, con el miedo constante a perderlo. Si nos detuviéramos por un instante, para sacudir el hechizo y decirse firme a uno mismo: ¡¡no soy un esclavo de placer!! – el hechizo decae de inmediato y abrimos los ojos en asombro: podemos de nuevo respirar a la vida, ¡sentir el placer de inhalar y exhalar, ver el sol, las estrellas! Digo a veces, es bueno sentir una desilusión, mas peligrosa es la gente que nunca siente desilusiones, evitando sufrir , van reemplazando una pareja por otra en vez de enfrentar los problemas, son muchos que viven así, ¡como si fueran unos mercaderes de placer! La desilusión es algo que despierta tu ser a la vida a veces con más fuerza que el amor mismo, si es que te permitas a despertar. Los trabajos voluntarios con los enfermos, ancianos y niños no son para la gente contenta y tranquila, normalmente los trabajos de voluntariado les interesan a las personas que han sabido sufrir y no quieren que a otros les ocurra, que tienen muchas ganas de compartir el sufrimiento al otro, porque tienen su alma despierta. ¿Por que huimos al dolor? Porque este nos parece insoportable sin interesarnos por las causas, preferimos cerrar los ojos y adormitarse en nuevas aventuras de placer…no queremos despertar a ese único indicador, la señal de nuestra alma, el dolor que nos golpea a la puerta diciendo: ¡hazme caso! ¡¡Te quiero posibilitar a que mires tu propia cara sin arreglos ni disfraces!! Acéptame y acepta a ti mismo, ¡no cierres los ojos a la verdad! Y así sucede que cuando alguien muere, simplemente cerramos los ojos porque no queremos sentir el dolor, ni siquiera queremos pensar en que vamos a morir también y para eso es necesario ser conscientes… Y así cerraron los ojos y siguieron con sus vidas muchas personas en el mundo, durante la Guerra Segunda Mundial. Y si nos viene el despertar doloroso muy pronto, ¿por que no prepararnos ahora? ¿Por que no pensar con los ojos abiertos, en lo que podemos hacer en honor a la vida? ¡Duele que nos duela! ¡Sin miedo ni al dolor ni a la muerte! ¡Amando la vida y por amor vivir a lo máximo de nuestras posibilidades! Comentando la exposición de dibujo del Ghetto de Terezín de niños (deportados a Auschwitz), en muestra de la Embajada de Israel en la Casa Trude Sojka (5 marzo-15 mayo, Quito) inf. 099707114, 2237856


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