Las 5 Hormonas de Amor

Por: Svetlana Peskova, MSc.
“¿…y yo que pensé que tenia el libre albedrío en el amor?”
Nos hemos acostumbrado a pensar, que el amor es un sentimiento independiente, que puede surgir de una atracción natural y espontánea entre dos personas, la atracción que aparentemente no se explica por las razones dentro de la lógica.
Sin profundizar en la necesidad de la pre-disposición necesaria de nuestro cerebro para amar, vayamos directamente al proceso de enamoramiento, esta vez viendo la parte química del cerebro, en el último par de décadas descubierta por los científicos. Aquí  hacemos una corta revisión de conocimientos, de los que se puede enterarse ahora en diferentes revistas científicas del mundo.
Existen 5 hormonas básicas (hay otras también) produciéndose en nuestro organismo una por una a lo largo de las diferentes etapas de enamoramiento y el amor.
Dopamina se produce en la 1-ra fase de enamoramiento y se caracteriza por la sensación de dependencia, el apego por ver y contactar al objeto de amor a cada rato, en vivo o aunque sea escuchar su voz por teléfono o enviarle un SMS. Esta primera etapa de enamoramiento se puede considerar una dulce tortura, porque mediante cada uno de los encuentros, hormona dopamina sube provocando en nosotros el efecto de felicidad instantánea, la cual se decae apenas el objeto de amor desaparece de nuestra vista. De esta manera se desarrolla la expectativa casi insoportable de la necesidad del siguiente encuentro, y cada vez el organismo exige los niveles más altos de hormona dopamina, para sentirse feliz. El efecto es similar a la drogadicción y el llamado de amor en la sangre a menudo es irresistible. De allí las consecuencias a veces trágicas  en la vida de los amantes que tienen que romper los obstáculos para estar juntos, tan graves que pueden morir o matar por amor. Basta recordar las parejas famosas de enamorados, como Abelardo y Eloisa, Tristan e Izolda, Romeo y Julieta…
Así que en la 1-ra etapa la atracción mutua atrae a los miembros de la pareja uno hacia el otro con una fuerza magnética enorme, al menos que hubo un obstáculo que bajo los niveles de dopamina en vez de subirlos, entonces estos probablemente ya no regresen a la misma escala y como se dice, “allí murió” el interés. En caso de éxito al cambio, el enamoramiento sigue su curso y la pareja llega a la siguiente etapa de su relación.
En la 2-da etapa se incrementa la producción de serotonina en el organismo, la misma que estaba baja en la primera etapa. Serotoninaes hormona de placer, que causa la sensación de bienestar, (también se presenta por hacer deportes, o comer las galletas o dulces “de la abuela”, o el chocolate). En la 2-da etapa niveles de serotoninaregresan a la norma, después de acabarse la 1-ra etapa, y con esto termina la “tortura” o el “sufrimiento” por amor.
Adrenalina se produce simultáneamente en las 2 primeras fases de amor de pareja, también se la denomina “hormona de estrés” que reactiva y duplica nuestras capacidades, junto con el deseo de “mover montañas”, estableciendo una sensación de “inspiración” en todo lo que hacemos.
Endorfinas son hormonas de tranquilidad y satisfacción. En la etapa de contacto físico permanente con el ser amado estas hormonas traen la sensación de bienestar constante y seguridad. También se las llama “hormonas de felicidad”. La cantidad suficiente de estas hormonas no solo hace a la persona sentirse feliz, sino que la hace fuerte, enérgica y determinada en sus acciones.
Con el pasar de tiempo la pareja llega a la etapa de mucha confianza mutua, atención y bondad con respecto a los demás. Esta es la etapa cuando se producen altos niveles de oxitocina (que siempre esta presente mediante el orgasmo) y vasopresina, que además merece el término: hormona de “ternura y fidelidad”.
Es evidente que no todo en el amor obedece al libre albedrío de las personas, sino más bien a una danza cósmica de hormonas, destinada a preservar la reproducción y la vida en el primer lugar, la protección y cuidado en el crecimiento de la especie humana, en el segundo.
De inmediato surge la pregunta: “…y yo que pensé que tenía el libre albedrío, ¿soy solo un  tornillo  en el despliegue de las batallas hormonales? “
Si pensamos que solo somos el cuerpo, podemos llegar a esta conclusión. El hecho es, que este cuerpo según los sabios del oriente, no es solo lo que tengo. Mi alma…no obedece a ninguna danza de las hormonas, puede ser que las historias que  todos hemos vivido, nos sirven para entender que no somos solo el cuerpo e ir mas allá.

Si estas en el medio de una desilusión amorosa de turno, puedes darte cuenta que es posible sobreponerse y ya no seguir participando en el circulo vicioso de enamoramientos y fracasos.
Si sabes que no eres solo el cuerpo, ¿por que no ocuparse de nuestra alma y el crecimiento de esta a base de las experiencias pasadas? Talvez no vale perder el tiempo.
En vez de seguir cosechando desilusiones, lo que también presenta el preludio para el despertar del alma en esta tierra, ¿por que no aprendamos a producir el amor nosotros mismos, sin necesariamente tener a lado alguien que nos diga que si valemos, que somos dignos de su amor.
La leyenda que relata la historia de la muerte del Buda, es muy ilustrativa: un hombre pobre, pero muy pobre, le invito a comer, porque tenía una fiesta en su casa. Durante el almuerzo Buda sintió que la comida estaba amarga, y entendió que hubo peligro de envenenamiento. Pero por no querer lastimar al anfitrión, Buda comió su plato hasta el final. Después sufrió de intoxicación durante varios días. En el momento de morir el pidió que nadie se atreva a castigar al hombre culpable.  Los alumnos querían oponerse, diciendo que no era justo que Buda muriera así. Pero escucharon la siguiente respuesta: “Mi madre me dio la primera comida en este mundo, y este hombre me dio la ultima. Respétenlo como si fuera mi madre. Le agradezco enormemente a el por tratarme como me trato.” Y termino así: “hay una gran alquimia que hacemos en esta vida, convirtiendo en el amor todo lo que se nos presenta, inclusive si es un veneno”.
Podemos concluir, que aunque no somos budas, podemos intentar de convertir en el amor cualquier aparente amargura que la vida nos quiera enseñar: el hecho es de cambiar el ángulo con que lo vemos; en vez de tratar de controlar que otra  experiencia queremos y correr en busca de nuevas aventuras, basta tomar con agradecimiento y aceptación lo que nos rodea y se presenta en cada instante, ¿por que? – ¡¡por el hecho de triunfar la alquimia del amor verdadero!!

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