¿Sabes Reconocer un Acoso Moral?

 

Amig@s, en nuestros tiempos talvez se esta olvidando la gravedad del termino “burlón/a”, por lo menos así  como  lo podemos leer en la Biblia, en los Proverbios del Rey Salomón, capitulo 21,  versículo 24: “el burlón ese es el nombre del arrogante y altanero; en lo que hace reboza la soberbia” y capitulo 22,  versículo 10: “hecha al burlón y cesara la disputa y se acabaran las peleas y el deshonor”.  El termino moderno que se aplica a estas personas, es “El Perverso Narcisista”.
Seleccione 2 artículos de suma importancia al respecto, que les presento a continuación: (comentario S.Peskova)

El Perverso Narcisista

El Perverso Narcisista

El Perverso Narcisista

Dobles mensajes, estrategias culpabilizadoras, manipulación, menosprecio acumulativo, miradas fulminantes, agresiones en privado, cariños en público… Si tienes cerca a una persona que actúa de esta forma, es probable que te encuentres ante un perverso narcisista. Tal vez se trata de tu jefe, de un compañero de trabajo o de alguien a quien quieres de hace tiempo; quizás por ello te resulta tan difícil reconocer que esos gestos cubiertos de miel, en realidad están envenenándote el alma, pues llevan escondida una dosis de violencia psicológica.
Por muchas razones culturales y educativas, durante muchos años la violencia psicológica fue ignorada y confundida con otros fenómenos. Sin embargo, estudios recientes han descifrado la manera en que funciona y quiénes son sus principales actores. Sin duda, la figura del perverso narcisista es indispensable en este escenario.
Investigadores como Marie-France  Hirigoyen (El acoso moral, 2001) así como Jean-Charles Bouchoux (Le pervers narcissiques, 2009), se han dado a la tarea de descifrar el fenómeno de la violencia psicológica y dar a conocer el comportamiento del perverso narcisista, de manera que aprendamos a identificarlo y, sobre todo, a defendernos.
¿Quién es? 
El perverso narcisista, dice  Jean-Charles Bouchoux, se trata de un hombre o una mujer que tiene un problema con su propia imagen. Incapaz de amarse a sí mismo, para poder sobrevivir, proyecta su imagen en otra persona sobre la cual puede descargar su desprecio y culparla de todas sus fallas. a pesar de que esa persona es manipuladora e hiriente, a pesar de que nuestro instinto nos diría ¡corre ahora o laméntalo para siempre!, ocurre que no podemos separarnos de ella.
Este lazo que existe entre el perverso narcisita y su víctima se forja a fuerza de tiempo y convencimiento. A partir de un tipo de manipulación específica conocida como comunicación paradójica, el perverso narcisista logra convencer al otro de que es culpable de todos los defectos y las fallas que ocurren a su alrededor, así podrá despreciarlo y agredirlo “justificadamente” en lugar de despreciarse a sí mismo.
¿Cómo reconocerlo?
Generalmente se trata de personas muy hábiles o perfeccionistas, seductoras y encantadoras desde el primer minuto. “La seducción del perverso”, dice Bouchoux, “no es amorosa, sino que pretende fascinar sin dejarse atrapar; hace que la realidad se vuelva confusa”. Poco a poco, el perverso narcisista irá mostrando su lado destructivo a través de una actitud paradójica:
– Se comporta de dos maneras muy distintas dependiendo dónde y con quién esté; en lo público se mostrará amable, condescendiente, los demás lo verán como alguien carismático, pero en lo privado actuará como un verdugo vestido de caballero andante o de sabio.
– Al ser personas egocéntricas, exigen perfección a los demás pero no soportan la crítica.
– Suelen hacer comentarios con una doble carga emocional: “Sabes que te amo, pero eres un fracaso”, “Si acaso me enfermo, puedes estar segura de que es por tu culpa”. Así, hace que el otro quede fuera de balance.
Lo mismo ocurre con el lenguaje no verbal, gestos amorosos pueden acompañar palabras o acciones violentas, y viceversa.
De acuerdo con lo que plantea Marie-France Hirigoyen, la actitud paradójica del perverso narcisista es capaz de bloquear la comunicación debido a la confusión que genera en su interlocutor; éste se ve imposibilitado para proporcionar respuestas convenientes y se agota intentando encontrar soluciones, las cuáles son en cualquier caso inadecuadas y, cualquiera que sea su resistencia, no puede evitar la aparición de la angustia o la depresión.
¿Quiénes son sus víctimas?
Los autores coinciden en que el perverso narcisista desea a personas dotadas, concienzudas, afables, que dan lo mejor de sí mismas; extrovertidas, expresivas de su éxito y su felicidad, generosas, tenaces, comprensivas, abiertas. Sin embargo, el perverso narcisista se engancha sobre todo de los puntos débiles: tendencia a la ingenuidad, falta de seguridad en sí mismo, es hiper responsable y propensa a la culpabilización, admite fácilmente la crítica y se mata por dar satisfacción.
Dicen los especialistas que todos somos víctimas en mayor o menor medida de un perverso narcisista, la diferencia es que unos se enganchan en la relación y otros son capaces de salir corriendo. Un perverso narcisista siempre encontrará una buena razón para agredir o rebajar al otro, puesto que ha proyectado todos su vacíos y sus defectos en la otra persona, de manera que incluso se concibe a sí mismo como la víctima. Al mismo tiempo, quien se engancha o se presta como víctima en esta relación, se preguntará qué hizo para merecer ese dolor o ese castigo, y tratará de resolverlo involucrándose con más energía y generosidad, sin darse cuenta de que es un círculo vicioso: incapaz de destruirse a sí mismo, el perverso narcisista proyecta su delirio sobre la otra persona para poder destruirla poco a poco.
¿Hay solución? 
Afortunadamente, es posible identificar cuando una relación tiene un potencial tóxico importante. Por ejemplo, sin importar cuán bien se realice una tarea, el perverso narcisista encontrará siempre un reproche o una forma de quitar mérito al esfuerzo. Si esta actitud se convierte en una constante, hay que poner distancia y aprender a defenderse.
Una manera de hacerlo es confrontando al perverso narcisista con su realidad: en vez de intentar justificar el por qué de nuestras acciones, hay que cuestionarlo: “¿quién eres y con qué derecho juzgas a los demás?”. Este tipo de preguntas lo desestabilizan, sirven para desenmascararlo y desmontar su estrategia. Pero esto toma tiempo, pues el perverso narcisista, una vez que identifica el gen destructivo en su víctima, no la deja partir tan fácil.
Los expertos no dudan en recomendar buscar ayuda de un tercero, de preferencia un profesional. Si se trata de alguien del trabajo, es preciso acudir a recursos humanos o a una instancia de conciliación y arbitraje; si se trata de un conocido o incluso de la pareja, es preferible ir con un abogado; si hay lazos sanguíneos de por medio, más vale acudir con un terapeuta.
Si realmente se quiere salir de esta dinámica, hay que tomar medidas más firmes: cambiar el número de teléfono, la dirección de mail, quizás mudarse de trabajo, de casa o de barrio… Lo más importante es que la víctima recupere confianza en sí misma, que deje de asumir que “algo” hizo para merecer ese castigo. En otras palabras, es necesario dejar de asumir el rol de víctima, es preciso “soltar” esa necesidad que la lleva a querer comprender al perverso narcisista y así justificar de alguna manera la crueldad.
Suele ocurrir que el perverso narcisista aísla a su víctima para poder manipularla sin interferencia, por eso es muy importante que en el periodo de sanación se reúna con las personas que realmente la aman. Por un lado, fortalece sus vínculos y la hace sentirse menos sola, por otro, el contacto y el cariño ayudan a regenerar el autoestima.
¿Te ha ocurrido algo así? ¿Cómo hiciste para salir de ello?

2 comments

  1. Anónimo dice:

    Me ocurrió en mi relación de pareja y me llevó años darme cuenta de que la única solución era salir corriendo.
    Vivía en tensión, continuas exigencias nunca satisfechas, caras de enfado, miedo a la censura permanente. Tenía la sensación clara de que me sacaba la alegría de vivir y me impedía respirar.
    Después de la separación continúa censurando, criticando, exigiendo, a pesar de que es el quien no cumple el convenio con respecto a los hijos. Cuando hay hijos las soluciones que proponeis son imposibles, el contacto es inevitable

  2. Animos, Amiga,
    con buena voluntad de tu parte y sin hacerse engañar por el de nuevo, puedes mantener los requeremientos establecidos vigentes con firmeza y solo explicar a los hijos, cuales son las reglas, para q sepan interpretarlas. Lo mas importante q ya no tienes pq soportar los insultos y puedes respirar tranquila para q tus hijos esten orgullosos de su madre!! un abrazo,
    Svetlana

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