…Cegados Por El Deseo

Análisis psicológico del guión de la película-adaptación de la obra de teatro “Closer”, escrita por Patrick Marber. 
Por: Svetlana Peskova, MSc.

Un guión fuera de serie, en este articulo vamos a enfocar únicamente el personaje de un seductor, aunque el tema va mas allá – se trata en general del absurdo egocéntrico de las relaciones humanas, seducción versus amor-fantasía, ilusión de la mujer por la idea de amor  imposible se choca contra el ego masculino de la conquista.  La confrontación final revela el drama de perseguir los deseos, que es una historia de nunca acabar.
Son dos parejas que se forman durante la película.
Como si fuera un cruce, en uno de sus integrantes crece el magnetismo hacia la mujer de otro, magnetismo que se hace insoportable con el pase de tiempo, se lo puede llamar “atracción fatal”, facilitado por la ausencia de la costumbre de poner fin a los caprichos de la mente.
Corriendo tras la ilusión de lo imposible e inalcanzable, que siempre le fascina al ego, al que le llamaremos “el seductor” olvida que conoció a la mujer-objeto de su atracción, cuando ella todavía estuvo disponible y sola, ahora se siente mas inspirado al ponerse en medio del camino de otro protagonista. Otro ama a su pareja apasionadamente, haciendo  todo lo posible, para que funcione la relación, incluso casarse. Ya un tiempo de casados, en el momento menos pensado y feliz recibe la confesión de su mujer que desde hace un año lo engaña con su amigo (el seductor), y que esta dispuesta a marcharse con este, porque ambos decidieron dejar a sus parejas.
Al infortunado marido el mundo se le derrumbe del dolor. Sin embargo, usando una estrategia sutil, el plantea la venganza: obliga a su entonces ex-mujer tener intimidad con el una vez más, antes de firmarle los papeles de divorcio. Ella lo hace ciegamente confiada, que el otro que es el seductor, la perdonaría, ya que esta obligada a aceptar las reglas de juego impuestas, solo para conseguir el divorcio, además que un año vivían en pecado a las espaldas de su ex-marido. Con sorpresa se entera que ya no vale nada en los ojos del seductor ya que este le desprecia desde aquel momento. Entonces ambos vuelven con sus parejas originales.
Da la impresión de que todo en nuestra vida solo es un juego de la mente, de nuestro ego que nos manipula y nosotros nos dejamos manipular. El ego lleva a su victima a cometer locuras, a obedecer los caprichos momentáneos que son muy cercanos al capricho de dejarse llevar por el sentido de gusto – ir a la cocina y pegar algo rico sin tener hambre, que a todos nos sucede…sabemos que el gusto ese se lo puede ignorar, entonces se ira, al cambio si le damos importancia, se hará insoportable hasta cumplir con el deseo.…de aquí la idea de manipulación de la mente chica o mente concreta que vive de los deseos, la mente de cual somos victimas y muchos ni siquiera nos damos cuenta de ello…
¿Que es lo que pasa con el seductor al volver con su pareja original, que lo ama incondicionalmente? Para ser más románticos, deciden tener el primer encuentro en la habitación de un hotel.
Después de la euforia mutua de los primeros instantes de su intimidad renovada, el se pone dramáticamente preocupado de cómo ella había pasado su tiempo sin el, y se acuerda que el rival – el marido traicionado – le advirtió que se realizo la venganza habiéndose acostado con la propia mujer de seductor.
Siendo presionada, su compañera le confiesa que si pasó eso. Sabia ella que estarían los dos en por lo menos iguales condiciones…
En reacción, en el mismo lecho de amor el seductor comienza a sentir el odio poco manejable, que lo hace saltar y salir corriendo sin rumbo en medio de la noche, cegado por el dolor, sin ser  capaz de perdonarla a ella.
¿Como explicar a semejante reacción?
Lo que pasa es  que el hombre ve su propia traición como si no le perteneciera, su sombra la atribuye en este caso a su compañera, no la puede perdonar ni aceptar, porque cierra los ojos         a su propio comportamiento que no toleraría la mas mínima critica, no acepta ni perdona a si mismo, ni siquiera se da cuenta que el problema esta en el. Primero destruye la posibilidad que tuvo de quedar con la mujer conquistada que apasionadamente deseaba y con quien iba a unir su vida, y ahora con su propia mujer, perdiendo la hermosa oportunidad, cuando se refrescaron los sentimientos de ambos y se rescato la ternura.
Al enfriar la cabeza, el seductor vuelve a la habitación del hotel donde se encuentran, para entregarle una rosa a la mujer en señal de la reconciliación. Sabemos nosotros, que la tormenta de el no se acabaría en ese momento, sino se aplazaría para mas largo, talvez a lo largo de toda la vida. Por suerte de la mujer-pareja de seductor, ella también lo sabe, porque cambia de parecer en un flash de segundos de revelación comprendida y decide separarse de el en el mismo instante y de golpe. Ella ya no volverá jamás, porque tiene una autoestima saludable.
Volvemos con el seductor.  Será que muchos de nosotros, en el mismo afán de criticar y dudar del otro, no aceptamos a los que de verdad nos quieren y perdemos lo más bello, la entrega y comprensión, ¿solo por el problema que nos cuesta abrir el corazón hacia el perdón? Parecería absurdo, si no fuera verdad… ¡Y nos quedamos solos por la propia imprudencia!
Pensándolo bien, el seductor no esta fingiendo nada, por ser sinceramente indignado en dos casos seguidos con las mujeres que dependían de el: las condena por la traición primero a la una, después a la otra. El no esta jugando, es el ego que le esta jugando una mala pasada.
Antes de atacar a la otra persona con las críticas, ¡se le olvida verse primero por el espejo! Cuando no nos gusta algo de alguien, tenemos que repasar primero un análisis: que es lo que yo puedo tener en común, ¿que no acepto en mi mismo? ¿En que nos parecemos?
Apenas lo detectamos, deberíamos perdonarnos primero en vez de tratar de esconder el remordimiento de la consciencia, perdonarse significa integrar tu propia sombra a tu corazón, aceptar nuestros errores como propios, respirando hondo, decir: yo soy así y me perdono por eso, porque me amo.
Entonces sucede un milagro: recién el odio hacia el otro desvanece, porque esta al descubierto el juego sucio de nuestro ego y ya ¡no tendrá poder real sobre nosotros!
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