Frente al Espejo, o Como Descubrir Mi Otra Mitad

Extracto del libro: “Muerte y Renacimiento”, de la Dra. Zulma Reyo

Según los maestros orientales, dentro de cada uno de nosotros existe un ser de luz, o Ser Cristico, en otras palabras – nuestra Alma o el Ángel Guardián, y descubrirlo seria el primer paso en el camino de liberación del espíritu.
No basta para el hombre apoyarse solamente en su cuerpo físico y los objetos materiales de alrededor, ya que esos objetos solo traen la felicidad momentánea. En la Biblia Jesús dice: “Dejad a los muertos enterar a sus muertos, Venid a mi, porque Yo Soy el Camino”. Quiere decir con eso, que la persona todavía en vida debería despertarse de lo material que se asocia con la muerte para el espíritu y comenzar a apreciar otros valores mas elevados, que a la final no le dejan morir, a pesar de la muerte de cuerpo físico.
En el trabajo “Muerte y Renacimiento”, Dra. Zulma Reyo nos brinda las pistas técnicas para el despertar. Revisemos un extracto de este trabajo, que es el ejercicio: “Meditación frente al Espejo”. El efecto es inmediato, asombroso y muy gratificante, ¡inténtalo si quieres descubrir esa luz en ti!comentario de Svetlana Peskova
a) Preparación:
Siéntese frente a un espejo lo suficientemente grande para que le permita verse todo el rostro, cabeza y hombros, de tal manera que no tenga que moverse. Coloque su espejo apoyado o fijo para no necesitar sostenerlo.
Céntrese  en su cuerpo físico. Sienta el peso bien distribuido en todas sus partes. Extienda su sensibilidad al interior del cuerpo y perciba que partes están más tensas o cargadas, en cuales existe sensación del frío o calor, y las partes que siente vacías o muertas.
Usando el poder de la imaginación, distribuya mejor la energía por todo el cuerpo, aumentando la temperatura de las partes frías  y revivificando las regiones muertas. Use la imaginación combinada con la sensación táctil interna.
Pase ahora a la percepción eléctrica visual del cuerpo de luz. Mientras el cuerpo de materia física tiene la propiedad de densidad y formas definidas, con sensaciones de tensión, calor y peso, el cuerpo sutil tiene las facultades de percepción espacial y eléctrica. Sienta el espacio alrededor del cuerpo y sienta el espacio mayor, o sea, su cuerpo distribuido por toda la habitación. Tome consciencia de los puntos de luz dentro de las células del cuerpo físico, usando nuevamente la imaginación visual y táctil.
Comenzando por los pies, ilumine los puntos de luz, progresivamente de las piernas y caderas, sintiendo claramente la propiedad eléctrica de esos puntos, como una electricidad dentro de la materia.  Sienta las dos piernas centelleantes, contrastando con el resto del cuerpo. Continúe ahora encendiendo los puntos de luz dentro del cuerpo y de la piel, intensificando la sensación electrónica a través de los órganos y espacios internos hasta llegar al pecho y de allí a los brazos y manos. Pase entonces a iluminar el cerebro, la materia gris, centelleando y expandiendo luz por toda la cabeza, incluyendo los ojos, oídos y el rostro. Sienta todo el cuerpo compuesto por miles de millones de partículas centelleantes de luz. Tome consciencia del peso de la materia física y, al mismo tiempo, de la ligereza eléctrica del cuerpo de luz.
Tome consciencia de la galaxia interna: miles de millones de estrellas centelleantes, unas mas brillantes que otras, sin embargo todo luminoso y brillante. Localice el Gran Sol Central, regente de sus miles de millones de estrellas, planetas y soles. Ese gran sol central esta localizado en su centro cardiaco. Entre ahora dentro de ese Sol Central.
b) Reconocimiento:
Para conocer a ese ser, el Gran Sol Central, tendrá que mirarlo con los ojos del corazón. Al principio, vera un cuerpo físico. Penetre mas allá de la forma física, más allá de los ojos físicos y dentro de ellos a través de la energía que fluye por la mirada, reconocerá a ese ser como antiguo compañero milenario. El amigo eterno que lo ama profundamente y sin condiciones. Un ser que nunca lo abandono, aunque usted se haya olvidado de su presencia. Cuando se mira al espejo, cada día, por detrás de sus ojos físicos, ese eterno amigo lo mira con un infinito amor y sin juzgar. Aprenda a reencontrarlo cada vez que se encuentre, en el espejo, con el reflejo de sus propios ojos.
c) Meditación:
Reconozca a ese ser. Al principio vera tan solo la persona. Abrácese a ella. Que esta viendo? Que expresión existe en sus ojos? ¿Que dicen esos ojos? ¿Hay tristeza en ellos? Pregunte: ¿Quién eres tú? – sienta la respuesta en su propio corazón. ¿Que siente esa persona al otro lado del espejo? Los ojos son el espejo del corazón. Abra su alma y contémplelos. Ese ser le va a contar la historia de su vida. Acompáñelo.
Trate de desidentificarse de ese cuerpo y personalidad para poder discernir, con la mente y los ojos del corazón, vivencialmente, quien es esa persona. ¿Cuales son sus temores y ansias? Ose penetrar en la intimidad de esa persona, para ver la inocencia, la timidez y vulnerabilidad del ser que vio dentro de esa coraza. Poco a poco, notara que el rostro se transforma, a veces se endurece, otras se ablanda…a veces hombre, otras mujer…a veces feo, otras bonito…
A medida que contemple ese rostro,  conscienticese de sus sentimientos. ¿Que es lo que esta proyectando allí? Agudice su percepción más allá de sus proyecciones.
Atraviese con su percepción todas sus vidas en el sistema solar, desde la creación de ese individuo. Sus ojos reflejan no solo su vivencia, sino también su esencia. En esa esencia, que aparece momentáneamente de forma tímida, reside lo que los místicos sufis llaman El Ángel: el Ser Cristico, el guía interno y eterno. El amigo, la amiga más íntima y más fiel que podría tener. Entre en contacto con El, reconociéndolo, honrándolo. Sienta la gloria, el jubilo de volver a unirse con esa parte tan profunda de su ser. Dígale interiormente: “bienvenido a mi vida, a mi consciencia.”
Respire profundamente y sienta la emoción de ese encuentro esencial. Permítase el lujo de esa emoción tan profunda. Enamórese de ese ser y aproxímese más y más a El o Ella. Siéntase a si mismo mirando a través de esos ojos. Sienta el mirar de ese Ser tan perfecto que vive en usted. Ese ser cristico que usted es, en esa vibración tan elevada. Siéntase desnudo ante los ojos de ese ser que todo lo ve y todo lo comprende amorosamente. Sienta la emoción y la paz, la armonía y la plenitud.
Ahí esta su otra mitad…siéntase completo.
A medida que contempla los ojos tan bellos con la visión del corazón (no de la mente), percibirá que ese rostro comenzara a convertirse en un rostro de Luz.
Contemple ese Ser de Luz dentro de su cuerpo físico  y únase a El,  disolviéndose en El.
Entréguese a esa paz profunda y abandónese a ese Ser Cristico para que El lo guíe y lo ayude.
Pídale que ilumine su mente, su cerebro, con su sabiduría, entendimiento e inteligencia superior. Pídale que lo ayude a entender el por que de esta vida.
Sienta ahora el cuerpo físico iluminado por entero. Sienta la aceleración de esta energía que vive dentro suyo en las dimensiones más altas del Ser. Sienta que el cerebro se ilumina con una luz de alta frecuencia, abriendo las compuertas del entendimiento y de la percepción superior.
Regrese poco a poco a su cuerpo físico. Cuando se levante, camine lentamente, no de golpe. En silencio, contemple ese mismo Ser Cristico en las demás personas que conoce. Revélese y descubra la belleza interior de los demás. No se olvide nunca esta experiencia que cambiara su percepción de si mismo y su percepción del mundo.

One comment

  1. Interesante Articulo a ver si logro encontar mi otra mitad mediante la meditacion, se lo pasaré a mi profesor de Tai Chi

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