La Doctrina Sublime. La Voz del Silencio.


 Basado en el libro de H.P.Blavatsky “Doctrinas y enseñanzas teosóficas”. Este libro contiene extractos de volumen principal de 2 tomos de la misma autora, llamado :”La doctrina secreta”.


 Abreviado y redactado por S. Peskova, MSc
.
Data el nombre Teosofía del siglo III de nuestra era, y los primeros que lo emplearon fueron Ammonio Saccas y sus discípulos, que fundaron el sistema Teosófico Ecléctico…El principal objetivo era de reconciliar bajo un sistema de ética común, basado en verdades eternas, a todas las religiones, sectas y naciones.
Dice Mme Blavatsky: Esta sabiduría es tan antigua como el mundo, pero hay varias razones que motivan la ignorancia voluntaria de los que la creen muy nueva.
Una  de las razones la dio San Pablo a los cultos Atenienses: la falta, durante largos siglos, de verdadero conocimiento espiritual y hasta de interés por el, debida a una inclinación exagerada a las cosas sensuales y a una larga sugestión a la letra muerta del dogma y del ritualismo.
Pero la razón principal consiste en el hecho de haberse conservado siempre secreta la verdadera Teosofía…
 
Las presentes instrucciones son para aquellos que ignoran los peligros de los poderes inferiores.
El que pretenda oír la voz de la Nada, el sonido insonoro y comprenderla, tiene que enterarse de la naturaleza de la concentración.
Habiéndose vuelto indiferente a los objetos de percepción, debe el discípulo ir en busca de rey de los sentidos, al Producto del pensamiento, aquel que despierta  la ilusión.
La mente es el gran destructor de lo Real.
Destruya el discípulo al Destructor.
Porque:
Cuando su propia forma le parezca ilusoria, como, al despertar, todas las formas que en sueños ve; cuando el haya cesado de oír los muchos sonidos, entonces podrá discernir el UNO, al sonido interno que mata lo externo; entonces únicamente, y no antes abandonara la región de lo falso, para entrar en el reino de lo verdadero.
Antes que alma pueda ver, debe haberse alcanzado la armonía interior, y los ojos carnales han de estar cegados a toda ilusión.
Ante que el alma sea capaz de comprender y recordar, debe estar unida con el Hablante silencioso, de igual modo que la forma en la cual es modelada la arcilla lo esta al principio con la mente de alfarero.
Por entonces el alma oirá y recordara.
Esta tierra, discípulo, es la Mansión de dolor, en donde hay colocados a lo largo del Sendero de Tremendas Pruebas, diferentes lazos para  coger a tu YO, engañado con la ilusión.
Esta tierra, ¡oh ignorante discípulo!, no es sino el sombrío vestíbulo por el cual uno se encamina al crepúsculo que precede al valle de la luz verdadera; luz que ningún viento puede extinguir; luz que arde sin pabilo ni combustible.
Dice la Gran Ley: “para llegar a ser conocedor del Yo entero, debes primeramente ser conocedor del Yo”.
 
Aquello que es increado reside en ti, debes despojarte de las negras vestiduras de la ilusión. Acalla la voz de las carnes. No permitas que, deslumbrada por el resplandor ilusorio, se detenga tu alma y en la engañosa luz del Gran Engañador, quede presa.
Esta luz radiante hechiza los sentidos, ciega la mente y convierte al incauto en un naufrago desvalido.
La pequeña mariposa, atraída por la deslumbrante luz de tu lámpara de noche, esta condenada a perecer en el viscoso aceite. El alma imprudente que deja de luchar aferrada con el dominio burlón de la ilusión, volverá a la tierra como esclava del Engañador.
Contempla las legiones de almas. Mira como se cierren sobre el proceloso mar de la vida humana, y como exhaustas, perdiendo sangre, rotas las alas, caen una tras otra en las encrespadas olas.
Si pretendes pasar al Valle de Bienaventuranza, cierra por completo tus sentidos, discípulo, a la gran duda de separatividad que te aparta de los demás.
Antes de entrar en aquel sendero, debes destruir tu cuerpo mental y purificar tu corazón.
Lucha con tus pensamientos impuros antes de que ellos te dominen. Trátalos como pretenden ellos tratarte a ti, porque si, usando la tolerancia con ellos, arraigan y crecen, sábelo bien, estos pensamientos te subyugaran y mataran. Cuidado discípulo, no permitas que ni aun la sombra de ellos se acerque a ti. Porque crecerá, aumentara en magnitud y poder y entonces esta cosa de tinieblas absorberá tu ser antes que te hayas dado cuenta de la presencia del monstruo negro y abominable.
El YO material y el YO espiritual jamás pueden estar juntos. Uno de los dos tiene que desaparecer: no hay lugar para entrar ambos.
Antes que la mente de tu alma puede comprender, el capullo de la personalidad debe ser aplastado, y el gusano de sensualismo ha de ser aniquilado, sin resurrección posible.
No se puede reconocer el sendero antes que tú te hayas convertido en el sendero mismo.
Pero deja que las ardientes lagrimas humanas caigan una por una en tu corazón, y que en el permanezcan sin enjuagarlas, hasta que se haya desvanecido el dolor que las causara.
Estas lagrimas, ¡oh tu, de corazón muy compasivo!, son los arroyos que riegan los campos de caridad inmortal. En este suelo es donde crece la flor de la media noche, la flor de Buda, mas difícil de encontrar.
Es la semilla que libra del renacimiento. Pone al iniciado a cubierto de toda tormenta y le guía a través de las regiones desconocidas del Silencio del No-Ser.
Mata el deseo; pero si lo matas, vigila atentamente, no sea que de los muertos se levante de nuevo.
Mata el amor a la vida; pero si lo matas, procura que no sea por la sed a la vida eterna, sino para sustituir lo pasajero con lo perdurable.
Nada desees. No te irrites contra el karma ni contra las leyes inmutables de la Naturaleza. Lucha tan solo contra lo personal, lo transitorio, efímero y perecedero.
Ayuda a la Naturaleza y con ella trabaja, y la Naturaleza te considerara como uno de sus creadores y te prestara obediencia.
Y ante ti abrirá de par en par las puertas de sus recintos secretos, y pondrá de manifiesto ante tus ojos los tesoros ocultos en las profundidades mismas de su seno puro y virginal. No contaminados por la mano de la materia, muestra ella sus tesoros únicamente al ojo del Espíritu.
Entonces te indicara los métodos y el camino, la puerta primera y segunda y la tercera, hasta la misma séptima. Y luego te mostrara la meta, mas allá de la cual hay, bañadas en la luz del sol del Espíritu, glorias inefables, únicamente visibles para los ojos del alma.
Solo existe una vereda que conduzca al sendero: solo al término de ella puede oírse “la voz del Silencio”. La escala por la cual asciende el candidato esta formada por peldaños de sufrimiento y de dolor: estos únicamente pueden ser acallados por la voz de la virtud. ¡ay de ti, discípulo, si queda un solo vicio que no hayas dejado atrás! Porque entonces la escala cederá bajo tus plantas, y te precipitara: su base descansa en el profundo cenagal de tus pecados y defectos, y antes de que puedas aventurarte a cruzar este ancho abismo de materia, tienes que lavar tus pies en las aguas de la Renunciación. Se precavido, no sea que pongas un pie todavía manchado en el peldaño inferior de la escala. ¡Ay de aquel que se atreva a ensuciar con sus pies fangosos un escalón tan solo. El cieno inmundo y pegajoso se secara tenaz, pegara sus pies en aquel sitio, y como el pájaro cogido en la liga del cazador astuto, quedara imposibilitado para un nuevo progreso. Sus vicios adquirirán forma, y le arrastraran hasta el fondo. Sus pecados levantaran la voz, semejantes a la risa y al plañido del chacal después de la puesta del sol; sus pensamientos se convertirán en un ejercito y se lo llevaran tras si como a un esclavo.
Mata tus deseos, reduce tus vicios a la impotencia, antes de dar el primer paso en el solemne viaje.
Ahoga tus pecados, enmudécelos  para siempre, antes de levantar un pie para subir la escala.
Aquieta tus pensamientos y fija toda la atención en tu Maestro, a quien todavía no ves, pero a quien tú sientes.
Largo y penoso es el camino que tienes ante ti. Un solo pensamiento acerca de lo pasado que dejaste en pos de ti, te arrastrara al fondo y tendrás que emprender de nuevo la subida.
Mata en ti mismo todo recuerdo de pasadas experiencias. No mires atrás, o estas perdido.
No creas que pueda extirparse la concupiscencia (Wikipedia: “deseo de los bienes terrenos y en especial, apetito desordenado de placeres sensuales”) satisfaciéndola o saciándola, pues esto es una abominación inspirada por el Engañador. Alimentando al vicio es como se desarrolla y adquiere fuerza a la manera del gusano que se ceba en el corazón de la flor.
Aparta tu mente de todos los objetos externos, de toda visión exterior. Aparta las imágenes internas, no sea que proyecten una negra sombra en la luz de tu alma. Ahora utiliza  el poder de concentración verdadero que has logrado.
Si vas bien, a la final del camino podrás proclamar: Yo he llegado a ser la luz, Yo me he convertido en el sonido, Yo soy mi Maestro y mi Dios. Yo soy YO MISMO, el objeto de mis investigaciones, la incesante VOZ que resuena a través de las eternidades, libre de cambio, exento de pecado; los siete sonidos en uno, la voz DEL SILENCIO: OM TAT SAT.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Powered by WordPress.
Theme: Tiles by Viva Themes.