NATURALEZA DE LA MENTE

 

Publicado del libro “Secretos de la meditación china” por Lu K’uan Yú (Charles Luk)

 

 

¿Que es la mente? ¿Por que es tan importante investigar su naturaleza? – es necesario, para no dejarse atrapar por la mente y sus trucos, que consisten en autojustificarse o sea, presentar soluciones desde el punto de vista de la propia mente que nos mantiene bajo control y vigilancia permanentes y donde, según los sabios del Oriente, se origina toda la infelicidad humana. – comentario de Svetlana Peskova
Si en vez de disciplinar su mente, a un estudiante se le incita a agitarla en busca de las supuestas soluciones, girara en redondo impulsando por la corriente sin fin de sus pensamientos y no será capaz de hacer una sola pausa para ver claramente; “confundirá un ladrón con su propio hijo”, como dicen los maestros.
En consecuencia, el prerrequisito de entrenamiento Chan es aplicar un freno a la mente errabunda para que se aquiete, y cuando todas las ilusiones se han desvanecido, la sabiduría autoposeida podrá volver, como se debe, a su estado normal, a su función. Por lo tanto, antes de practicar la técnica Chan, es imperativo que conozcamos como detener los siempre fluyentes pensamientos que han estado moviendo nuestras mentes desde tiempo. Vivimos porque pensamos, y si queremos escapar a este reino de sufrimientos, primero hemos de lograr una mente libre de pensamientos. Sabemos que el cuerpo humano y el ego que se supone ser su dueño, no son mas que creaciones fenoménicas de nuestras mentes engañadas, y son por tanto falsos porque no tienen una naturaleza permanente, una existencia propia. El sutra dice: “solo por control mental se nos hacen posibles todas las cosas”.
Si observáis en lo de:
¿Quien esta recitando un sutra?
¿Quien invoca un mantra?
¿Quien rinde culto al Buda?
¿Quien esta tomando una comida?
¿Quien esta durmiendo?
–          la replica al “¿quien?” será siempre la misma: “es la mente”. La palabra sale de la mente, el pensamiento surge de la mente, miríadas de cosas vienen de la mente, y a la final la cabeza de todas las cosas es la mente.
Aunque sepamos mirar dentro de la automente, es muy difícil mantener este estado mental por largo tiempo, es decir, mientras andamos, estamos de pie, sentados o echados. Por esta razón los antiguos enseñaban a sus estudiantes a plantear un suave sentimiento de duda (i ch’ing) sobre el arriba mencionado “quien?” en todo tiempo, como para despojar la mente del ver, oír, sentir y conocer y asegurar su descanso constante o condición imperturbable.
La idea de la técnica chica es despertaruna ligera duda, por ejemplo: Cuando a uno le preguntan: “¿quien esta repitiendo el nombre de Buda?”, todo el mundo conoce que el mismo lo repite, pero ¿lo repite la boca o la mente? Si lo repite la boca, la mente ¿a que se parece?  Como la mente es intangible, la cosa no queda clara.
En todo tiempo y en todo lugar, esa duda debe estar presente, sin descanso, como una corriente continua, sin dar paso a ningún nuevo pensamiento.  Cuando la mente “loca” (errabunda) se ha puesto gradualmente bajo control, uno será capaz de aplicar el freno al proceso pensante, y solo esto debe llamarse “mirar hacia adentro”. En realidad, al comienzo no existe un entrenamiento efectivo absoluto, sino solo un esfuerzo para poner fin al falso pensar.
Cuando la duda real se plantea de si misma, eso es lo que se llama autentico entrenamiento. Este es el momento en que uno alcanza una “puerta estratégica”, donde resulta fácil pasar para seguir el propio camino.
Primeramente, será el momento cuando uno experimente total pureza y holgura ilimitada, y si uno falla en darse cuenta y en contemplarlo, se caerá en un estado de torpor. Si esta presente entonces un maestro experto, vera inmediata y claramente que el estudiante esta en ese3 estado y le golpeara con la (consabida) palmeta, alejando así su torpor; muchos hay que con esto despiertan a la verdad.
En segundo lugar, cuando aparece el estado de vacuidad y pureza, se cesa de existir la duda, este es el estado imposible de registrar en que el meditante se asemeja a un árbol seco que carece de vida y a una piedra que no puede ser impregnada de agua. Cuando uno alcanza este estado, uno debería suscitar la duda, que habría de ser inmediatamente seguida por la consciencia de uno mismo y por la contemplación de ese estado.
La consciencia de ese estado es la liberación de la ilusión; esto es sabiduría. La contemplación de ese estado barre la confusión; esto es imperturbabilidad. Esta singularidad de mente será totalmente silenciosa y resplandeciente, en su imperturbable absolutéz, claridad espiritual y completa comprensión, como el humo continuo de un fuego solitario.
Cuando se ha alcanzado este estado, uno debe quedar provisto de un ojo de diamante o sea, el indestructible ojo de sabiduría y abstenerse de dar origen a ninguna otra cosa.
Este es exactamente el estado como de un bebedor de agua que solo el conoce si esta fría o caliente. Esto no puede expresarse con palabras y discursos y uno que alcanza este estado, lo conocerá claramente.
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